Escribir para sanar

Herramientas, reflexiones, ejercicios, divagaciones e informaciones sobre el uso de la escritura creativa con fines terapueticos.

sábado, agosto 05, 2006

La base científica: artículo publicado en la revista Newsweek sobre el poder curativo de la escritura

¡Pluma, Papel, Poder!*
Autora: Claudia Kalb (revista Newsweek, 26 de abril de 1999)
Traducción libre de Jesús Nieves Montero


Por décadas, Lori Galloway tuvo sueños recurrentes en los cuales disparaba o hacía volar en pedazos a su padre y su padrastro. Años de abuso sexual cuando era una niña la dejaron sintiéndose “la persona más miserable en la faz de la tierra”. Le bastaba hablar del trauma para que su cuerpo reaccionaria inmediatamente: “Comenzaba a temblar violentamente y mi voz se quebraba”, cuenta Lori. También solía sufrir frecuentemente de migraña. Con 40 años, después de muchas sesiones de terapia tradicional y antidepresivos, nada parecía funcionar.

Muchos meses después, intentó algo diferente. En sesiones de 30 minutos, Lori se sentaba en su computadora y escribía intensivamente acerca de su reacción emocional frente al abuso. El primer texto resultó incoherente. Pero a la tercera vez, ya había logrado una sensación de libertad frente a su pasado. Rápidamente se sintió físicamente mucho mejor. Ya no hubo más temblores y los dolores de cabeza también habían desaparecido. “La escritura”, cuenta Lori, “ha cambiado mi vida completamente.”

La escritura confesional ha existido por lo menos desde el Renacimiento, pero nuevas investigaciones sugieren que es mucho más terapéutica que lo que nadie nunca había podido imaginar. Desde mediados de los ’80 los expertos han encontrado que las personas que escriben acerca de sus experiencias más dolorosas no sólo se sienten mejor sino que visitan al doctor con menos frecuencia e incluso tienen respuestas inmunológicas más fuertes. La semana pasada, un grupo de científicos reportó hallazgos que hacen el vínculo aún más claro. Un estudio publicado en la Revista de la Asociación Médica Americana demostró que ejercicios de escritura creativa pueden ayudar a aliviar síntomas de asma y artritis reumatoidea. “Es difícil de creer”, comenta James Pennebaker, un profesor de sicología de la Universidad de Texas en Austin y un pionero en el área de escritura terapéutica, pero “ser capaz de poner tus experiencias en palabras es comprobadamente beneficiosos para tu salud física.”

Incluso la gente más equilibrada y sana adquieren una pesada carga emocional en el curso de su vida, sea rencor hacia los padres por causa de su divorcio o conflictos con amigos y familiares acerca de errores u oportunidades perdidas. Durante estudios científicos, los investigadores pidieron a los participantes que escribieran sobre alguna experiencia perturbadora por espacio de entre 15 a 20 minutos al día durante tres o cuatro días consecutivos. La idea era incluso descartar las correcciones y la delicadeza en la escritura. La idea no era armar un ensayo perfecto sino excavar profundamente en el “basurero emocional” de cada uno y llevar esa experiencia a palabras sobre la página.

En uno de estos estudios, Pennebaker comparó un grupo de estudiantes universitarios quienes escribieron acerca de sus traumas con un grupo que escribía de cosas más triviales (como el aspecto de sus respectivos cuartos). Antes del estudio, los 46 estudiantes visitaron la clínica de su universidad con frecuencias similares, pero después del ejercicio, las visitas del grupo que escribió sobre traumas descendió en aproximadamente 50%. En otro estudio publicado el año pasado, los investigadores encontraron evidencia fisiológica directa: la escritura incrementó el nivel de linfocitos circulantes en el torrente sanguíneo. Además, investigaciones preliminares demostraron que la escritura puede producir pequeños descensos de la tensión arterial.

Hasta la semana pasada, la investigación se había enfocado principalmente en personas saludables. El nuevo estudio de la Revista de la Asociación Médica Americana es el primero en examinar los efectos de la escritura en enfermos. Los investigadores encontraron que los pacientes con asma que escribieron sobre experiencias como accidentes automovilísticos, abuso físico, divorcio o sexualidad lograron mejorar su función pulmonar en promedio en un 19%. Por otra parte, en pacientes con artritis reumatoidea, los síntomas mejoraron en un 28%. Los pacientes que escribieron acerca de cosas sin importancia no demostraron mejoría alguna. “Podemos hacer un buen trabajo con los fármacos”, comenta Joshua Smyth, profesor asistente de sicología en la Universidad del Estado de Dakota del Norte, pero “podemos hacer aún un mejor trabajo si también prestamos atención a las necesidades sicológicas de las personas.”

¿Cómo puede la escritura brindar estos beneficios? Los expertos concuerdan en que probablemente es más que la simple catarsis. Algunos creen que la magia está en que la escritura fuerza al paciente a convertir el rumiar abstracto e incesante de la mente en historias coherentes. Escribir acerca de una experiencia también reduce la intensidad de su impacto emocional. Stephen Lepore, profesor asociado de sicología en la Universidad Carnegie Mellon, encontró que los estudiantes que utilizaron técnicas de escritura creativa para hablar de sus emociones antes de un examen tuvieron el mismo número de pensamientos intrusivos que aquellos que escribieron sobre cosas superficiales. Sin embargo, reportaron menos síntomas de estrés. Lepore cree que las preocupaciones acerca del examen se transformaron en factores menos perturbadores al ser llevadas al papel.

Sin embargo, los ejercicios de escritura creativa estructurada no son la única alternativa para las terapias de escritura. Algunas personas prefieren lo que Terry Vance, una sicólogo de Chapel Hell, Carolina del Norte, denomina “terapia de cartas”. En su libro “Cartas a casa”, Vance describe la forma como descubrió que algunas personas se “desatascaban” de malas relaciones de pareja y todo tipo de conflictos escribiendo cartas a las personas involucradas. Las conversaciones pueden convertirse fácilmente en competencias de gritos y pasar incluso a la violencia física, pero el género epistolar ofrece seguridad. Uno de los pacientes de Vance, de nombre Allen, dijo que sus cartas a miembros de su familia no sólo lo acercó más a ellos sino que le permitió combatir la depresión. “Ahora sé con más claridad quién soy y qué quiero”, afirmó Allen.

Las cartas ni siquiera tienen que enviarse realmente. Y siempre se puede escribir para uno mismo en un diario. Los sicoterapeutas dicen que llevar un diario puede ser un factor de apoyo poderoso a la tradicional terapia oral. Kathleen Adams, terapista de Denver, dice que al escribir, las personas “ literalmente pueden leer sus propias mentes”. Ese proceso ayuda a fortalecer la autoconfianza y la autoestima, y puede acelerar los progresos de las sesiones habladas. Louise DeSalvo, docente de inglés en el Hunter College de Nueva York, afirma que escribir intensivamente sobre su asma –acerca de sus síntomas y cuán débil la hacían sentir- mejoró notablemente su salud. DeSalvo todavía toma sus medicamentos dos veces al día para mejorar totalmente, pero en su estado actual siente que “pasé de estar prácticamente discapacitada a no pensar ni un momento acerca de eso.”

Posiblemente la escritura no pueda curar el cáncer, comenta Pennebaker, pero puede tener un “efecto profundo en tu salud”. El poder de tu pluma espera.

1 Ejercen su derecho a la palabra

At 3:08 p. m., enero 23, 2011, Anonymous Anónimo comentó...

Me agrado mucho el artículo, pues estoy convencida del maravilloso poder de la escritura cuando decidimos desnudarnos por medio de la palabra escrita.

Ana

 

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