Escribir para sanar

Herramientas, reflexiones, ejercicios, divagaciones e informaciones sobre el uso de la escritura creativa con fines terapueticos.

lunes, agosto 07, 2006

La base científica (2da parte): estudio de la Universidad de Texas sobre el poder curativo de la escritura

Armar una historia: Los beneficios que brinda la narrativa a la salud
Estudio de James Pennebaker y Janel Seagal, Universidad de Texas
Resumen y traducción libre de Jesús Nieves Montero


El acto de construir historias es un proceso humano natural que ayuda a los individuos a entender sus experiencias y a sí mismos. Este proceso permite organizar y recordar eventos de una forma coherente a la vez que permite la integración de pensamientos y sentimientos. En esencia, esto le brinda a los individuos un sentido de predictibilidad y control sobre sus vidas. Una vez que una experiencia tiene estructura y significado, el resultado será que sus efectos emocionales serán más manejables. Por otra parte, los eventos que no están estructurados en un formato narrativo pueden contribuir a una constante experimentación de sentimientos y pensamientos negativos.

Las personas se sienten motivadas para formar historias para entender el mundo que les rodea. Si sentimos dolor o escuchamos un sonido extraño, tratamos de encontrar su causa. Una vez entendemos cómo y por qué ha ocurrido el evento, nos sentimos más preparados para enfrentarnos a él en caso de que vuelva a ocurrir.

Investigaciones extensas han revelado que cuando las personas llevan a palabras sus perturbaciones emocionales, su salud física y mental mejora notablemente. El simple acto de escribir sobre la experiencias traumáticas tiene resultados sorprendentes. Los ejercicios de escritura mejoraron la salud de los participantes y, con frecuencia, mejoraron sus vidas.

Para demostrar los beneficios a la salud que ofrece el arte de contar historias el estudio contempló la formación de dos grupos de estudiantes universitarios: a uno se le pidió que durante 15 minutos durante cuatro días consecutivos escribiera sobre sus emociones y sentimientos más profundos relacionados con experiencias traumáticas, mientras el segundo grupo escribió sobre experiencias triviales. La única regla era que una vez que se comenzara a escribir debía continuarse sin detenerse en aspectos como ortografía, gramática o sintaxis.
Los beneficios del experimento se encontraron en diferentes grupos de personas, estudiantes universitarios, prisioneros en cárceles de máxima seguridad, estudiantes de medicina, víctimas del crimen, pacientes con artritis y otros dolores crónicos, personas despedidas de sus trabajos, y mujeres que habían dado a luz su primer hijo. Los efectos beneficiosos fueron encontrados en la mayoría de las clases sociales y grupos étnicos de los Estados Unidos y también ha habido experiencias en Ciudad de México, Nueva Zelanda, Bélgica y Holanda.

El grupo que escribió sobre sus experiencias traumáticas experimentó un impacto positivo en su sistema inmunológico, una disminución de diferentes tipos de dolores e incluso una mejora en sus calificaciones, Otros estudios han demostrado también que, a largo plazo, hay un cambio positivo en el estado de ánimo.

Una de las formas en las cuales se explican los beneficios de la escritura es que el acto mismo de convertir las emociones e imágenes en palabras cambia la forma en que la persona organiza sus pensamientos en relación con su trauma, de esta manera sus experiencias más complejas se simplifican. Además, hay que recordar que parte de la perturbación que causa el trauma reside no sólo en los eventos sino en las reacciones emocionales que la persona tiene. Al integrar sus pensamientos y sentimientos, la persona puede construir más fácilmente una narrativa coherente de la experiencias. Una vez formada la historia, el evento puede ser analizado, conservado e incluso olvidado de manera más eficiente.

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